El Ébola según la OIE

La hoja informativa técnica de la OIE sobre la enfermedad por el virus del Ébola ha sido preparada y revisada por expertos científicos de nivel internacional, incluidos expertos de Centros de Referencia mundial de la OIE y el Grupo de Trabajo sobre la Fauna Salvaje de la OIE, y a continuación ha sido respaldada por la Comisión Científica para las Enfermedades de los Animales de la OIE.

Ver la hoja informativa técnica sobre la enfermedad por el virus del Ébola

La enfermedad por el virus del Ébola (EVE), también denominada fiebre hemorrágica del Ébola, es una enfermedad contagiosa grave que afecta a los seres humanos y a primates no humanos, como los gorilas, los chimpancés y algunos monos. Tiene lugar principalmente en ciertas regiones de África central y occidental, y puede transmitirse al ser humano a partir de un animal o de otro ser humano infectado. Así pues, la enfermedad por el virus del Ébola es una zoonosis y supone una amenaza importante para la salud pública, porque causa brotes de fiebre hemorrágica en el hombre que dan lugar a una tasa de mortalidad alta. Actualmente, no existe ningún tratamiento ni vacuna autorizados para el ser humano. Los fármacos y vacunas que se están desarrollando se encuentran todavía en fase experimental.

El virus se ha detectado de nuevo en el ser humano a principios de 2014 en Guinea, y a continuación, en Liberia. Desde entonces, se ha propagado a Sierra Leona y, más recientemente, a Nigeria, y se ha convertido en el brote más grande de Ébola de la historia, y en el primero de África occidental. En agosto de 2014, la OMS declaró el brote como emergencia sanitaria internacional. También se declaró un brote no relacionado en la República Democrática del Congo (RDC).

Aunque la cepa que causa el brote actual ha dado lugar a una mortalidad sin precedentes, todavía no se conoce su origen. No obstante, es probable que la introducción inicial en la población humana se produjera a partir de la transmisión desde un animal salvaje a una persona. Ahora, la enfermedad se está transmitiendo entre personas y no hay indicios de que en la propagación del virus sigan interviniendo animales.

En estudios de campo y epidemiológicos se ha observado que los murciélagos de la fruta podrían ser hospedadores que actuarían como reservorio natural del virus sin manifestar signos clínicos, aunque este es un dato que todavía está por corroborar.

Lo más probable es que el Ébola se transmita inicialmente entre animales, como murciélagos o primates no humanos, y el ser humano; dicha transmisión tendría lugar durante la caza y la recogida de animales enfermos o muertos y la manipulación o consumo de carne cruda de animales salvajes. En las zonas rurales, es habitual el consumo de murciélago de la fruta, cuya carne se prepara a mano para deshidratarla, ahumarla y/o cocerla. En las zonas afectadas, la infección también podría transmitirse al ser humano a través de la manipulación o el consumo de frutos silvestres que estuvieran contaminados por saliva o heces de murciélago.

Por lo tanto, la OIE está totalmente de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que en las zonas afectadas se evite el contacto con animales salvajes, incluidos murciélagos, monos y roedores.

La OIE alienta a los Servicios Veterinarios nacionales de los países afectados a que sigan atentos y empiecen a involucrarse en los aspectos relativos a la fauna salvaje. En colaboración con los expertos de la OIE, la Organización seguirá trabajando e informando periódicamente a sus Países Miembros y al público en general respecto a esta enfermedad.

 

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